El velero se acercaba lentamente al muelle, donde también se encontraba atracado un galeón turístico. sobre la cubierta del antiguo navío tocaba una orquesta y danzaban bailarines vestidos de blanco. Celebra la primera llegada del crucero al puerto.
Maravillosamente la luna iluminaba el escenario y la brisa también impulsaba las alegres variantes musicales entre las que sobresalían las de un atrevido clarinete, enmarcado por los golpes de un negro tambor con un ametralladora colocada en su parte amenazadora a al primera embarcación rodeándola y dejándola presa de estelas acuaticas.
Desde mi atalaya presagié que malo estaba pasando. Enseguida un marino apunto el arma automática hacia el velero, mientras que otro a su lado agitaba su mano exhortando a la tripulación de aquel a detenerse. Del bajel brotaron ráfagas de fuego. El artillero de la ametralladora devolvió los disparos, pero herido cayó sobre el arma y logró entre sus estertores de agonía que esta siguiera disparando sin control, barriéndole a Susana una flor de sangre en su pecho.

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